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OPINIONES DE DIFERENTES PROFESIONALES SOBRE ENFERMEDADES RARAS

sábado, 28 de abril de 2012

Abre sin Miedo Ánimo

En un país en guerra, había un rey, que tenía atemorizados a sus prisioneros. Acostumbraba a llevarlos a una sala, donde había un grupo de arqueros de un lado y una inmensa puerta de hierro del otro, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras llenas de sangre. Hacía que se colocaran en círculo y les hacía la siguiente propuesta: Ustedes pueden elegir entre dos opciones, morir en manos de estos arqueros o pasar por aquella puerta, detrás de la cual, YO LOS ESTARÉ ESPERANDO. Curiosamente, todos elegían morir en manos de los arqueros. Al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo había servido al Rey, se dirigió al soberano y le dijo: Señor, ¿puedo hacerle una pregunta? Dime, soldado- respondió el rey. Señor, ¿qué hay detrás de la puerta? ¡¡¡Ve y míralo tú mismo!!! Contestó su majestad. El soldado, abrió temerosamente la puerta y se encontró con unos potentes rayos de sol que entraban y llenaban de luz el lugar, cegándole. Sorprendido, y a medida que se acostumbraba a la luz del sol, descubrió que la puerta le llevaba a un camino que conducía directamente a la ¡¡LIBERTAD!! El soldado, asombrado, miró a su Rey, como esperando una explicación: Yo les daba la oportunidad de elegir, pero ellos no se arriesgaron y por temor a lo desconocido, eligieron morir. ¿Cuántas puertas dejamos de abrir por miedo a arriesgar? ¿Cuántas veces renunciamos a la libertad y morimos poco a poco por dentro, porque sentimos miedo de abrir la puerta de nuestros sueños? No dejes de abrir la puerta de tu corazón, no tengas temor, si lo haces Jesús vendrá a morar, dentro de ti. Jesús dijo: Yo soy la puerta del reino de Dios; cualquiera que entre por esta puerta, se salvará; podrá salir y entrar, y siempre encontrará alimento. Juan 10:9

¿Con quién luchamos?

¿Con quién luchamos? Un viejo ermitaño, una de esas personas que por amor a Dios se retiran a la soledad del de- sierto, del bosque o de las montañas para solamente dedicarse a la oración y a la penitencia, se quejaba a menudo de que tenía demasiado trabajo. Un día una de las personas que le visitó, le preguntó: –¿Cómo es posible que tenga tanto trabajo si está solo en medio de la nada? El ermitaño contestó: –Tengo que adiestrar a dos halcones, entrenar a dos águilas, mante- ner quietos a dos conejos, vigilar una serpiente, cargar un asno y domar un león. El visitante miró alrededor esperando ver algunos animales, pero no vio a ninguno. –¿Y dónde están todos estos animales? Preguntó. Entonces el ermitaño le dio una explicación que enseguida comprendió: –Estos animales, están en nosotros, los tenemos todos los habitantes de este mundo. Los dos halcones, que son mis ojos, se lanzan sobre toda presa, sea buena o mala y tengo que domarlos para que sólo se lancen sobre la buena. Las dos águilas, que con sus garras hieren y destrozan, son mis manos y tengo que entre- narlas para que se dediquen a servir a los demás y para que ayuden sin herir. Los conejos, que son mis pies, siempre quieren ir a donde les plazca, huir de los demás y esquivar las cosas difíciles y tengo que enseñarles a estar quietos aunque haya sufrimientos, problemas o cualquier cosa que les cause disgusto. Aunque es más difícil vigilar a la serpiente, que es mi lengua, porque aunque se encuentra encerrada en una jaula de treinta y dos barrotes, apenas se abre la puerta, siempre está lista para morder y envenenar a todos los que la rodean. Si no la vigilo de cerca, puede hacer mucho daño. El burro es muy obstinado, nunca quiere cumplir con su deber. Es mi cuerpo que siempre está cansado y al que le cuesta muchísimo asumir y llevar las cargas de cada día. Y finalmente necesito domar al león, que es mi corazón. Él quiere ser el rey, quiere ser siempre el primero, es muy vanidoso y orgulloso. ¿Te das ahora cuenta del gran trabajo que tengo?

Carta de un Niño a su Padre

Carta de un Niño a su Padre Querido papá, Mis manos son pequeñas, por favor no esperes perfección cuando tiendo la cama, hago un dibujo, o lanzo la pelota. Mis piernas son pequeñas, por favor, camina más lento para que pueda ir junto a ti. Mis ojos no han visto el mundo como tú lo ves, por favor déjame explorarlo, no me limites innecesariamente. El trabajo siempre estará allí, pero yo seré pequeño sólo por un corto tiempo, por favor ten paciencia para explicarme las cosas maravillosas de este mundo y hazlo con alegría. Mis sentimientos son frágiles, te pido por favor que estés pendiente de mis necesidades, no me regañes todo el día, a ti no te gustaría que lo hicieran contigo. Trátame como a ti te gustaría ser tratado. Soy un regalo especial de Dios, por favor atesórame como Él quiso que lo hicieras, respetando mis acciones, dándome principios y valores con los cuales vivir, y enseñándome amorosamente. Necesito tu apoyo y tu entusiasmo, y no tus críticas para crecer. Por favor no seas tan estricto, recuerda: puedes ser crítico con las cosas que hago sin criticarme a mí. Por favor, dame libertad para tomar mis propias decisiones. Permite que me equivoque para que pueda aprender de mis errores. Así algún día, estaré preparado para tomar las decisiones que la vida requiere de mí. Por favor, no lo hagas todo tú. Eso me hace sentir que mis esfuerzos no cumplieron con tus expectativas. Yo sé que es difícil, pero deja de compararme con mi hermano, yo soy yo. No temas alejarte de mí por un corto tiempo. Los niños necesitamos vacaciones de los padres, así como los padres necesitan vacaciones de sus hijos. Dame ejemplos de vida espiritual, para que pueda conocer a Dios, para que en mi futuro, pueda disfrutar y compartir el amor con mi prójimo. Muchas gracias, Tu hijo. “Debemos tener nuestros oídos muy alerta cuando nos habla un niño ya que muchas veces escucharemos cosas que jamás en nuestra vida hayamos oído. Esto es producto no de sus conocimientos, sino de que Dios está hablándote a través de ellos”

El Eco de la vida

El Eco de la vida Un niño y su padre caminaban entre las montañas. De repente, el hijo tropezó y cayó al suelo gritando Aaahhh! Para su sorpresa, oyó una voz a lo lejos que gritaba como él. Con curiosidad el niño preguntó: ¿Quién está ahí? ¿Quién está ahííí…? Le respondieron. Molesto con la respuesta, el niño gritó: Cobarde. Pero le respondieron de la misma manera: Cobardeee… El niño desconcertado le preguntó a su padre: ¿Qué sucede papá? El padre, sonriendo le dijo: Hijo mío, presta atención. Se levantó y dirigiéndose a la montaña, gritó: Te admiro. La voz respondió: Te admirooo... Volvió a gritar: Eres un campeón. Y la voz le respondió: Eres un campeónnn... El niño estaba asombrado y no entendía. Se llama Eco, le explicó el padre, aunque en realidad es la vida. Te devuelve todo lo que dices o haces. Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestras acciones. Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor. Si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean. Si quieres recibir una sonrisa, sonríe a los que conoces. Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida. La vida te dará de regreso, exactamente aquello que tú le has dado. Tu vida no es una coincidencia, es un reflejo tuyo. Alguien dijo: Si no te gusta lo que recibes de vuelta, revisa muy bien lo que estás dando... Aprendí y decidí... Y así después de tanto esperar, un día como cualquier otro decidí triunfar... y decidí no esperar que llegaran las oportunidades, sino salir yo mismo a buscarlas. Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver, decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz. Aquel día descubrí que mi único rival eran mis propias debilidades, y que en ellas mismas está la única y mejor forma de superarnos. Aquel día dejé de tenerle miedo a fallar, o perder y empecé a tenerle miedo a no intentar ganar. Descubrí que yo no era el mejor y que quizá nunca lo fui, me dejó de importar quién ganaba o perdía, ahora lo único que me importa es simplemente saberme mejor que ayer. Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. No llegar a una posición, sino mantenerme. Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener es el derecho a llamar a alguien "Amigo". Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, el amor es una manera de vivir. Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás. Aquel día decidí cambiar tantas cosas... aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad, desde aquel día ya no duermo para descansar...ahora duermo para soñar.

Luz para el camino

Luz para el camino Había una vez, hace cientos de años en una ciudad de Oriente, un hombre que caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En determinado momento, se encontró con un amigo. El amigo lo reconoció y le preguntó: ¿Bruno qué haces con una lámpara en la mano, si tu eres ciego? El ciego le respondió: Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco las calles de memoria. Llevo la luz encendida para que otros encuentren su camino cuando me vean... No sólo es importante la luz que me guía a mí, sino también la que yo uso para que otros puedan también servirse de ella. Podemos alumbrar nuestro propio camino y también ayudar con nuestra luz a que otros encuentren el suyo. Alumbrar el camino de los otros no es tarea fácil. Muchas veces en lugar de ser luz y alumbrar a los demás, les aportamos nuestras propias sombras y les oscurecemos y dificultamos mucho más el camino. Son las sombras del desaliento, la crítica, el egoísmo, el desamor, el odio, el resentimiento...

Recuerda Que..

Recuerda Que... Hay tristezas que son como el cauce de los ríos, se deslizan suaves y bajan por tu vida sin detenerse ante los obstáculos, para luego desembocar en las playas de tu futura alegría. Cuando notas que tu mirada pierde el brillo como el atardecer, recuerda que al llegar la mañana, el sol hará que tu hoy sea el inicio de algo totalmente nuevo. Espera el mañana con la cabeza bien erguida. Continúa simpatizando con la vida aún cuando el sol no brille. Todos los sinsabores que pudiste percibir en la vida, tienen como finalidad que recuerdes que aún te queda el sentido del gusto para diferenciar lo bueno de lo malo. Sólo se vive un día a la vez, por eso, por mucha prisa que tengas tendrás que esperar 24 horas para ver el mañana. ¡¡Cuánto amor hay en el cielo para ti!! La vida es un lujo, es el gusto de lo exquisito por mantener un pie frente al otro. Sí, la vida es un lujo; lujo para amar, para respirar, para soñar y para ser feliz. Por eso no te la guardes sólo para ti, gástala como si fueras millonario. Que tu sonrisa sea parecida a la de los niños cuando se saben amados, y que logres ver en este día que naciste para recibir una caricia en cada uno de tus latidos, que te des el gusto de perfumar tu boca con palabras llenas del aroma de tu interior, y que la paz que rodea el paternal corazón de Dios sea la que te mantenga saturado de tranquilidad en este tu único día que te corresponde vivir hoy. “Estar vivo es uno de los regalos más hermosos que podrás mantener tanto en tu espíritu como en tu alma. Por eso, manifiesta tu viveza en todo lo que haces, ríe como si fuera la última vez, sueña como los niños y haz de ti un ser que vive para hacer feliz a los demás”

Claro de Luna

Claro de Luna ¿Quién de nosotros no ha experimentado nunca dolor, confusión, angustia...? ¿Quién no ha pensado en algún momento de la vida en abandonar y tirar la toalla? ¿Quién no se ha sentido sólo en algún momento de la vida, y ha tenido la sensación de haber perdido toda esperanza? Nadie, ni las personas famosas e importantes, están libres de pasar por momentos de soledad y de profunda tristeza. Eso fue lo que le ocurrió a uno de los más reconocidos compositores de todos los tiempos, Ludwig Van Beethoven. Un día Beethoven se sintió triste y deprimido, parecía que su vida no tuviera sentido. Acababa de fallecer el príncipe de Alemania, que llegó a ser como un padre para él y eso le entristeció hasta la depresión. El joven compositor había padecido durante toda su infancia y adolescencia de una gran carencia afectiva. Su padre era alcohólico y le maltrató física y psicológicamente hasta que falleció tirado en un callejón. Su madre había fallecido muy joven. Su hermano mayor nunca le ayudó en nada, y por si fuera poco Beethoven empeoró de su enfermedad dramáticamente y los síntomas de sordera, comenzaban a perturbarlo y le empujaban hacia la irritación, la ira y la agresividad. Solamente podía oír usando una especie de trompetilla acústica que se colocaba en el oído, siempre llevaba consigo un papel o un cuaderno, para que las personas escribiesen sus ideas y así poder comunicarse. Viendo que nadie lo entendía, ni lo ayudaba, Beethoven se encerró en sí mismo y se aisló ganándose por ese motivo una fama de arisco y solitario. Fue por todas estas razones, que el compositor cayó en una profunda depresión y llegó a escribir un testamento, donde entre otras cosas decía que se iba a suicidar. En el peor momento de su vida, donde las terribles circunstancias que le rodeaban parecían eternas, Dios le trajo consuelo a través de una joven ciega, que vivía en la misma pensión, con la que conversaba sobre las penurias de la vida y esta le dijo: “Yo lo daría todo por ver una noche de luna llena” Al oírla, Beethoven se emocionó profundamente y se dio cuenta que él podía ver y poseía un gran talento musical. De pronto sintió que sus penas y lamentos se transformaban en alegría y ánimo que no era capaz de entender, fue entonces que compuso una de las obras más hermosas y famosas de todos los tiempos, la sonata “Claro de Luna” Algunos estudiosos de música dicen que las iniciales de las tres notas que se repiten, insistentemente, en el tema principal del 1er. movimiento de la Sonata, en alemán, son las tres sílabas de la palabra “why” (¿por qué?). Usando su sensibilidad, Beethoven retrató a través de la melodía, la belleza de una noche bañada por la claridad de la luna, para alguien que no podía ver con los ojos físicos, pero que lo había ayudado a él, a mirar la vida con los ojos del alma. Todo gracias a aquella muchacha ciega, que le inspiró el deseo de plasmar en notas musicales, una noche de luna... Años después de haber superado el sufrimiento, llegaría el incomparable "Himno a la Alegría", la 9ª sinfonía, que corona la misión de este compositor, que por aquel tiempo ya estaba totalmente sordo. “El Himno a la Alegría expresa su gratitud a la vida y a Dios, por no haberse suicidado”